Yo, producto

La necesidad de buscar empleo nos lleva a realizar estrategias para que nos contraten. Estas son: elaboración de un curriculum, de una carta de presentación, concurrir a una entrevista laboral, presentar un examen psicotécnico…
Y muchas veces no conseguimos el tan deseado empleo.
Quizás la razón, hemos afirmado muchas veces, es que la empresa está buscando otro perfil de empleado.
Es por ello que debemos realizar una campaña de marketing interna, comenzar a vernos a nosotros mismos como productos y ofrecerle a la empresa contratante, lo que la empresa necesita.
El marketing puede resumirse como el desarrollo de una serie de estrategias enfocadas a lo que necesita el mercado.
Precio, producto, plaza y promoción, son las variables básicas a tener en cuenta.
Precio: es lo que el mercado está dispuesto a pagar por mi producto, ni más ni menos. Si lo taso muy alto al precio no lo venderé, si lo taso muy bajo, pensarán que mi producto es de baja calidad.
Plaza: es el lugar donde venderé mi producto, es el lugar donde mi potencial cliente me buscará, el lugar donde me necesita. Establecer a conciencia dónde quiero estar (ciudad, empresa chica, trabajo en casa, etc.) definirá la plaza de mi ofrecimiento como producto. Definir la cantidad de horas en las que voy a ofrecer mi producto.
Promoción: es la forma en que daré a conocer a mi cliente mi producto, las maneras en que llegaré a mi cliente para mostrárselo, ofrecérselo, para que lo vea y lo compre.
Producto: yo.
El producto (yo) que tengo para ofrecer al mercado laboral puede ser standard, uno más compitiendo con miles, o un producto mejorado, que ofrezca más.
En la actualidad se espera que un buen empleado posea conocimientos de computación, capacidad de liderazgo, sea proactivo, adaptabilidad al cambio. Son características de las que debemos dotar a nuestro producto.
Nada debe ser dejado al azar, las 4 variables deben ser evaluadas y atendidas para que el producto que ofrezco sea vendible y pueda tener éxito en el mercado laboral, compitiendo y ganando ante productos similares.
Es necesario que Yo, producto, tenga una presencia clara y consistente, sabiendo quién soy, qué ofrezco y cómo soy o me hago necesario para la empresa, al punto en que no dude en contrararme.
El punto de vista del marketing es el ojo del cliente, no del fabricante.


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