Una Entrevista de Trabajo Incómoda

Tomás no soltaba prenda. Daba la impresión de tener dificultades para encontrar las palabras adecuadas que le permitieran hablar sin bajar la guardia.

El ritmo de la entrevista se parecía a un ping pong de preguntas y respuestas, y mis preguntas no lograban que él se explayara. Nada, ni una mueca que se pareciera a una sonrisa. Así transcurría la entrevista, lenta, difícil.

Lo paradójico de la situación era que Tomás se postulaba para una gerencia de ventas: su comportamiento era exactamente el contrario al que se esperaba.

Aún así sus antecedentes laborales parecían excelentes y esta actitud cauta y reflexiva que exhibía durante la entrevista no jugaba en su contra…siempre y cuando no se excediera.

Hacia el final, -tal vez precipitado por lo que pasó- su celular sonó impaciente, impacientándome. Atendió cuando un rojo intenso teñía sus mejillas. Por primera vez sonrió, evidentemente incómodo y su mandíbula se aflojó.

(Continúa en el próximo post)

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