Tension en la Entrevista de Trabajo
No hace mucho tiempo, durante una entrevista cuya concreción fue complicada por los tiempos y las distancias del postulante en cuestión, vivimos ambos,-entrevistado y selector- momentos incómodos y de tensión.
El día elegido Tomás llegó puntualmente a la entrevista. Su aspecto era bastante apropiado para una reunión de esas características, aunque quizá un toque de formalidad en su atuendo lo hubiese mejorado sustancialmente.
Se acomodó en el sillón, el rostro serio, la expresión adusta y detrás de unos anteojos entre modernos e intelectuales se adivinaba el entrecejo fruncido.
La mandíbula transmitía fuerza pero también rigidez. Se me ocurrió que quizá este no era el mejor momento de su vida para presentarse a una entrevista laboral. Había algo negativo en él, cierta desconfianza o escepticismo adquiridos a fuerza de golpes.
La entrevista empezó a transcurrir difícil, lentamente, como si a los mecanismos de un rodamiento les faltaran años de uso y de lubricantes. Tomás no se relajaba ni en su postura física y yo no encontraba la puerta para entrar. No hallaba el punto de conexión necesario para salir de la entrevista acartonada y distante que manteníamos ambos con la guardia alta y penetrar en la dimensión humana, donde las personas se miran y se encuentran y comienzan a conversar desde ese lugar: el del encuentro.
En nuestro próximo spot te contamos qué pasó luego.
Etiquetas: Entrevista de Trabajo, Entrevista tensa

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